Clínica de la esperanza, sala de espera

La obra de enfrente pasó de taladrarme las muelas por las mañanas a directamente martillar mis mandíbulas. Arrancan mis sueños, graban mis orejas con cincel. Cagan a escopetazos a mis ovejas y ni siquiera hay lobos hambrientos. Aunque al rato mi coerpe va a despertar directo al desayuno. Una Hiundai 4×4 maniobra a mitad de …